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Documentar todas las transacciones: contratos, albaranes, presupuestos, pedidos, órdenes de compra firmadas y selladas, con firma autorizada.
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Fijar normas de pago según el tipo de mercancía o servicio: prepagos para pedidos a medida o perecederos; adelantos en gastos soportados con terceros; provisión de fondos de honorarios; aplazamientos con fianza...
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Obtener información de cada nuevo cliente.
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En caso de pymes, obtener información bancaria
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Seguimiento de clientes en situaciones de riesgo.
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Establecer una política de riesgos y determinar un límite de crédito coherente y someter a análisis las excepciones. límites de riesgo en función de: facturación, beneficios, plantilla, antigüedad de la sociedad, actividad, etc.
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No fiarse del sexto sentido. Documentar expedientes para cada cliente.
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Establecer redes de intercambio de información de morosos dentro del sector (ficheros de morosidad sectorial).
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Actuar inmediatamente: Cada día o cada mes que se retrasa la gestión de cobro, la posibilidad de recobro desciende por ello siempre hay que actuar si detecta que puede haber peligro de impago.
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Gestionar conjuntamente la acción comercial con la gestión de riesgos.